Rienda Viva

Antes de soltar el lazo y pagar: lo que aprendí sobre los cursos de comportamiento equino

Doma equina respetuosa en un corral de campo: comportamiento animal y bienestar del caballo antes de elegir un curso

El portón de hierro del galpón chirría siempre igual, y los caballos que tengo ahora distinguen ese sonido de cualquier otro: para ellos anuncia la comida, no la doma. Llevo treinta años tratando con caballos difíciles, la mayor parte del tiempo a fuerza de errores, y hace un tiempo me puse a mirar cursos online de comportamiento equino para ver si lo que enseñan de etología aguanta cuando uno vuelve a pisar el barro.

Antes de seguir, te lo digo derecho: en este texto hay enlaces de afiliado, y algunos apuntan a un curso que menciono más adelante, donde me queda una comisión del 45% si terminás comprando —a vos no te cuesta ni un peso más. Solo nombro lo que probé con un caballo de carne y hueso o lo que averigüé con paciencia; si un método no aguanta un tirón en el corral, de mi parte no lo vas a ver recomendado.

Mirando una pantalla antes de entrar al corral

Me crié viendo a los paisanos viejos, algunos lograban las cosas con paciencia y otros, para qué mentir, a fuerza de rigor. Nunca pisé una escuela de doma ni tengo diploma de instructor —lo que sé lo aprendí equivocándome con animales que nadie más quería agarrar. Con el tiempo empecé a sospechar que buena parte de las "mañas" que uno le atribuye a un caballo son, en realidad, falta de entendimiento de nuestro lado.

Ojo de caballo atento al movimiento, etología equina aplicada en el campo abierto

Bastante gente me pregunta si se puede aprender etología mirando videos. El barro no se aprende en la pantalla, pero entender cómo funciona la cabeza del animal —y cómo se mueve dentro de una manada, aunque sea una manada de dos— te ahorra años de golpes que a esta altura ya duelen más. Me tomó tiempo entender, por ejemplo, que el caballo tiene un campo de visión enorme y apenas un par de puntos ciegos, y que buena parte de lo que uno llama rebeldía es en realidad miedo a algo que el jinete ni vio.

Los caballos con historia no vienen con manual de doma equina

Ahí es donde fallan la mayoría de los cursos estándar: se arman para el caballo "limpio", el que viene de buena cría y solo necesita dirección. El lío grande aparece con los rescatados o los que ya pasaron por manos duras. A esos no les servís enseñándoles a levantar la pata para una foto —necesitan que alguien vaya despacio, sumando poco a poco, en lugar de mandarlos de una a lo que temen. Es la diferencia entre ir sumando de a poco y tirar al animal de cabeza al problema con la esperanza de que se acostumbre; vi las dos formas trabajar y sé cuál deja al caballo más entero del otro lado.

Hace bastante, cansado de pelear solo con un potro que no cedía, le pagué a un domador de la zona que aseguraba resultados en un día. Al día siguiente el caballo estaba más desconfiado que al principio, y me llevó meses recomponer lo que se rompió esa única tarde. Desde entonces desconfío de cualquiera que prometa apuro con un animal que no tiene apuro para nada.

Florentino Cepeda, paisano del campo vecino, se acercó una tarde a mirar cómo iba la recuperación de ese potro. Como siempre, no dijo nada mientras estuvo parado en el alambrado, y recién cuando me vio terminar soltó un comentario corto sobre el paso del animal —así es él, mira mucho antes de opinar, y cuando opina conviene escucharlo.

Preguntas que me hacen los vecinos antes de pagar

Entre mates, en el galpón de chapa donde cuelgo el apero, van apareciendo siempre las mismas dudas. Van acá, con la sinceridad de quien no le rinde cuentas a nadie.

Mañoso o con dolor

Antes de pagar cualquier curso, descartá el dolor. Si un caballo pincha las orejas al ensillar o se retoba al galopar, puede que no sea falta de respeto sino un dolor de dorso, de boca o de un casco mal recortado. Si el carácter le cambia de un día para el otro, llamá al veterinario de confianza —un curso de comportamiento no arregla eso. Ya escribí más largo sobre las señales en ¿Mañero o dolorido? Lo que el campo me enseñó a ver más allá de la supuesta testarudez, así que acá lo dejo corto.

Cuánto tarda en notarse un cambio

La naturaleza no tiene apuro y a mí me cuesta tenerlo también. Un curso te da el mapa, pero el camino lo caminás vos, a los tumbos, con el caballo que te tocó y no con el de la demostración. Para la cuarta semana de estar puliendo esto con un bayo que tenía historia, lo saqué a caminar por los caminos de tierra cerca de Cosquín, y en vez de ir buscando con la cabeza el camino de vuelta al palenque, iba suelto, mirando para los costados como quien pasea sin apuro. Ese cambio, chico y sin ceremonia, vale más que cualquier antes-y-después de video.

Una lectora, Indalecia Gorosito, cría criollos allá por La Rioja y me escribió después de leer una reseña mía sobre un curso —preguntaba con mucha precisión por qué sus caballos reaccionaban distinto a como los describía el instructor en el video. Confirma algo que el campo ya me había enseñado: lo que funciona con un caballo filmado en un establo prolijo no siempre calza con un criollo de a pie en campo abierto, y ningún curso reemplaza el ojo puesto en tu propio animal.

Bozal de sopa y cabestro colgados en un poste, herramientas simples para la doma equina

Herramientas: lo que realmente necesitás

No. Un buen bozal de sopa, un cabestro largo y los pies bien plantados alcanzan para empezar. La elección del freno adecuado es otro tema, uno que da para largo aparte, y cada vez veo más gente que prueba la comunicación sin bocado antes de meterle hierro a la boca de un caballo que ya viene desconfiado. Lo que sí hace falta es entender el lenguaje corporal y el juego de presión y alivio: si vos movés los pies del caballo, sos el que manda, pero hay que hacerlo con la suavidad de quien invita, no de quien castiga. Yo lo practico en el redondel de tierra que tengo armado atrás del galpón, sin luces ni nada elegante, porque un espacio chico y controlado ordena la cabeza del animal antes que la tuya.

La Mente Equina de 0 a 100: lo que tiene y lo que te deja pendiente

Terminé de ver el contenido de La Mente Equina de 0 a 100 hace poco. Me llamó la atención porque no arranca con el lazo sino con la cabeza del animal: por qué huye, cómo procesa el miedo, por qué el respeto se construye y no se impone. Es material pensado desde cero, bueno para el que recién empieza o para alguien como yo, que quiere ver cómo la teoría explica lo que el corral ya me había enseñado a los golpes. Lo que hay que saber es que es teoría y video —la pantalla no te avisa si el caballo te va a tirar un manotazo, eso lo sentís vos estando ahí, y no reemplaza las horas a pie de corral, aunque ayuda a que esas horas no se desperdicien. Lo bueno de aprender a leer el lenguaje corporal en profundidad es que sirve para dos cosas a la vez: entender al caballo que ya tenés y no comprar un problema a ciegas si algún día salís a buscar uno nuevo para el trabajo de campo. Si lo pensás como inversión, no es tanto lo que cuesta el curso sino lo que te ahorra en aperos comprados por desesperación o en meses perdidos corrigiendo mal un resabio.

Si andás buscando mejores cursos de lenguaje corporal equino, este es un buen punto de partida, porque saca de la cabeza esa idea de que el caballo te desafía por maldad.

El día que el lazo se quedó colgado del palenque

Hace poco tuve un caballo que se negaba a pasar por una tranquera angosta. El método viejo diría "tironealo" o "dale un chirlo". En cambio, le pedí que moviera los pies en círculos cerca de la tranquera y dejé que decidiera solo que entrar era más cómodo que seguir dando vueltas —la diferencia entre ir sumando presión de a poco y ahogarlo de una con el problema, la misma que separa un buen curso de uno que solo filma ejercicios sueltos. Al rato pasó solo, con las orejas paradas para adelante y el cuerpo suelto. No hizo falta levantar la voz ni tirar de nada, y el lazo que tenía preparado para el peor de los casos se quedó colgado del palenque todo el tiempo.

Lo mismo se nota en la manguera de un remolque: el estrés del transporte aparece apenas el caballo pone las primeras patas arriba, y apurarlo ahí dentro dice más del apuro nuestro que de la terquedad del animal.

Caballo con la cabeza baja, señal de bienestar y comportamiento relajado en el corral

Elegir una formación no es solo cuestión de plata. Se trata de encontrar a alguien que respete al animal tanto como pretendés hacerlo vos mismo, y si querés profundizar más en cómo se elige, tengo escrito algo más largo en mi guía para elegir cursos de doma respetuosa.

Lo que me queda después de tantos cursos mirados

El mejor curso no es el que promete resultados rápidos, es el que te hace mirar a tu caballo con otros ojos y te enseña a esperar sin resignarte. No creo que la tecnología resuelva todo lo que pasa en un corral, pero si un video me evita hacerle pasar un mal rato a un animal, bienvenido sea. La lección que me llevo, y que le repito a cualquiera que me pregunta, es simple: gastá primero en entender el bienestar y el porqué del comportamiento de tu caballo, y recién después en el equipo o en el método de moda —al revés, se te va la plata y el caballo sigue igual de desconfiado.

Si sentís que llegó el momento de entender de verdad qué pasa por esa cabeza antes de seguir peleando en el corral, date una vuelta por La Mente Equina de 0 a 100. Y si tu caballo tiene un comportamiento que te asusta o te parece peligroso, no dudes en consultar con un profesional presencial, que tu seguridad y la de él van primero.

Artículos relacionados